Cuando se observa una conducta no deseada, la reacción más habitual es aplicar un castigo con la esperanza de eliminar esa conducta. Entendemos como castigo: la aplicación de algo negativo como consecuencia de una acción. Veamos las alternativas al castigo y cómo usar el refuerzo positivo para incrementar las conductas deseadas.

 

El castigo

Si solo mostramos atención castigando las conductas no deseadas, sin destacar las positivas, conseguimos el efecto contrario a lo deseado. Estas conductas tenderán a incrementar. De este modo el niño aprenderá:

  • Conducta no deseada -> me hacen caso -> satisfacción -> lo repito.
  • Conducta deseada -> no me hacen caso -> insatisfacción -> no lo repito.

Esto se debe a que lo niños, al igual que los adultos, aprenden conductas basándose en cómo se sienten tras realizarlas. Si después de realizar una conducta siento satisfacción/gratificación, la conducta tenderá a repetirse. Por lo contrario, cuando sienten insatisfacción después de haber realizado una conducta, tenderá a no repetirse e incluso eliminarse.

Ejemplo:

  • Si un niño/a recoge sus juguetes y recibe una felicitación o un abrazo, sentirá satisfacción y tenderá a repetir la conducta.
  • Si un niño llora para conseguir jugar un rato más y los padres no ceden, el niño se sentirá insatisfecho y aprenderá que su acción no tuvo ningún efecto positivo y no lo repetirá.

Este mecanismo básico de aprendizaje se debe a la satisfacción (refuerzo positivo) o insatisfacción (consecuencia negativa) que acompaña la conducta.

Efectos negativos del castigo

El primer efecto negativo de los castigos es que suelen generar un sentimiento de culpa y afectar negativamente a la autoestima. Es común, que niños/as que reciben muchos castigos sientan que lo hacen todo mal. Por eso, es más efectivo poner límites, enseñar consecuencias y reforzar las conductas positivas.

Alternativas al castigo

1 – Ayudar a conseguirlo. En lugar de castigar, podemos acompañar al niño para que logre la conducta esperada.

    • Ejemplo: En vez de castigar por no recoger los juguetes le podemos sugerir “recogemos los juguetes juntos, empiezo yo y luego tú terminas”.

2 – Aplicar consecuencias negativas. Con esto nos referimos a retirar algo positivo cuando ocurre una conducta no deseada. Preferiblemente, debe ser una consecuencia “natural” de la conducta.

    • Ejemplo: Si un niño/a no quiere parar la televisión después de cenar, se queda sin el rato de cuento antes de ir a dormir, debido a que ya no queda más tiempo.

3 – Reparar las acciones. Motivar al niño a asumir la responsabilidad de sus acciones y buscar soluciones.

    • Ejemplo: si rompe un juguete de su hermano/a, debe pedir disculpas y ayudar a arreglarlo.

Si se abusa de los castigos o consecuencias negativas sin reforzar las conductas positivas, esto afectará a la autoestima del menor. Puede llegar a pensar, e incluso en muchas ocasiones verbalizar “lo hago todo mal”. Lo ideal es equilibrar las consecuencias con el refuerzo positivo.

Reforzar comportamientos positivos

Uno de los aspectos más importantes del aprendizaje de conductas de los niños es tener en cuenta que los niños aprenden gran parte de las conductas por imitación. Si queremos que nuestro hijo/a desarrolle una conducta, deberemos revisar si nosotros también la estamos realizando o no.

Por otro lado, debemos reforzar las conductas positivas. Uno de los errores más comunes es que prestamos más atención a todo lo que hacen mal a lo que hacen bien. Por lo que deberemos prestar más atención a todas esas conductas que son positivas para poder reforzarlas, así pues, con la gratificación posterior incrementará su repetición.

¿Cómo hacerlo? 

  • Sintonía con la conducta: refuerzo inmediato y natural.
  • Recompensas sociales: felicitaciones, tiempo de calidad (juego compartido) y abrazos.
  • Limitar recompensas materiales: preferiblemente debemos fomentar la satisfacción interna.

¿Cuándo reforzar? 

  • Inmediatamente después de la conducta.
  • Cuando observemos un progreso o repare un error.

Los refuerzos positivos tienen un gran efecto en el desarrollo de conductas. Por eso, junto con las consecuencias negativas, son una de las alternativas al castigo.

Refuerzos trampa

El objetivo del refuerzo es que el niño/a sienta satisfacción interna para que la conducta tienda a repetirse de forma natural. Por eso debemos evitar todos los refuerzos que pueden llegar a generar cualquier tipo de malestar.

  • No demostrar insatisfacción cuando estamos reforzando: “Lo has recogido todo (satisfacción) pero lo he tenido que repetir tres veces (insatisfacción)”.
  • No relacionar con la culpa: “Lo has hecho muy bien (satisfacción), no como las otras veces (culpa).
  • No imponer obligación: “Muy bien (satisfacción), espero que lo hagas siempre así (obligación).

En caso de duda, no dudes en consultarnos.

 

 

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