Hoy en nuestro blog os explicaremos cómo funciona la mente ansiosa.

Las sensaciones físicas derivadas de estados ansiosos son ampliamente conocidas: opresión en el pecho, sensación de ahogo, mareos, hormigueo, arcadas o incluso sensación de despersonalización o desrealización, entre otras.

No obstante, poco sabemos de cómo opera nuestra mente cuando se encuentra bajo el efecto de la angustia anticipatoria. Conocer el funcionamiento de nuestra mente durante el estado ansioso nos ayudará a perderle miedo a la ansiedad y recuperar el control de la situación, siendo capaces de aceptar las sensaciones físicas con una mayor serenidad y al mismo tiempo de invalidar los pensamientos irracionales que suelen acompañarlas.

¿Cómo opera la mente ansiosa?

– El foco está situado en el pasado o en el futuro. Nunca en el presente. Sufrimos por aquello que perdimos o ya pasó o por aquello que no tenemos ni sabemos si sucederá.

-Tememos al futuro. Nos anticipamos constantemente imaginando escenarios terribles la mayoría de ellos poco probables, lo cual nos hace evitar cada vez más las situaciones angustiantes.

-Pensamos demasiado. Repasamos hasta el hartazgo situaciones pasadas o imaginamos las futuras sin descanso.

-Necesitamos controlar el máximo de factores posibles. Ser conscientes de que hay factores externos que no están bajo nuestro control suele generar frustración y aumentar la ansiedad.

-Nos culpamos constantemente por los errores cometidos e incluso por nuestro estado emocional.

-Cuesta realizar con normalidad actividades rutinarias, ya que la ansiedad ocupa nuestra atención y altera nuestra capacidad de concentración, motivación y ejecución.

-Nos centramos en el malestar físico que experimentamos silenciando el verdadero problema, aquello que realmente nos hace mal y debemos cambiar.

 

¿Qué podemos hacer?

-Buscar ayuda profesional para ser capaces de identificar el malestar real que está provocando la ansiedad.

-Atrevernos a iniciar los cambios necesarios para autoproporcionarnos el bienestar que necesitamos.

-Dejar de evitar las situaciones ansiosas. Con asesoramiento profesional iniciar exposiciones progresivas a las situaciones ansiosas. El enfrentamiento es clave para desactivar los miedos.

-Realizar actividades que nos proporcionen calma, disfrute, ilusión.

-Revisar nuestras prioridades.

-Reducir la autoexigencia.

-Ser agradecidos.

-Conectarnos con el presente.

 

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