En más de una ocasión nos vemos envueltos en amistades tóxicas y no somos conscientes de ello hasta que el malestar que nos provoca dicha relación se hace insoportable. Por ello es importante tener claro cuáles son las líneas rojas que no debemos permitir a nadie atravesar. amistades_toxicas_connexions_terapies_integrades

Una amistad debe proporcionarnos apoyo, alegría, complicidad. Debe sumarnos y no todo lo contrario. En compañía de un amigo a amiga debería sentirme relajadx, segurx y feliz y no confusx, enfadadx, triste o nerviosx. Si bien habrán desacuerdos y conflictos, como en cualquier tipo de convivencia, si la relación tiene una base sólida y saludable podremos resolverlos con madurez buscando el bienestar común.

¿Cuáles son las señales de alerta que nos permiten detectar las amistades tóxicas?

1. La relación no es equilibrada/recíproca:

Sueles estar disponible para escucharlx, acompañarlx, ayudarlx. No obstante no recibes lo mismo por parte de él/ella. Cuando le necesitas no está o si está le quita importancia a lo que te pasa y centra la conversación en lo que le interesa.

 

2. El protagonista de la relación suele ser él/ella:

Vuestras charlas y actividades están centradas en sus problemas e intereses. Tú sueles ceder y complacerlx.

 

3. Hace bromas o intenta destacar a tu costa:

Entre vosotros o frente a otras persona se ríe de cosas que sabe que te pueden molestar o herir. Si le dices que te molesta le quita importancia y te acusa de aburridx o sensible.

 

4. Se comporta en la intimidad de una forma diferente a como lo hace en público:

En la intimidad se muestra como el/la amigx que te gustaría que fuese siempre contigo. Sin embargo, en público cambia la actitud mostrándose más fríx, irónicx o distante.

 

5. Te sueles sentir juzgadx o heridx en su compañía:

Cuando le explicas tus planes, preocupaciones o problemas sueles temer su reacción porque suele no estar de acuerdo y criticar duramente lo que piensas, dices o haces.

 

6. Te sueles sentir presionadx a hacer lo que él/ella desea:

Sabes que si no haces lo que quiere se enfadará, disgustará o dejará de hablarte. Te manipula haciéndote sentir mal cuando intentas ponerle límites y respetar tus propios deseos.

 

7. No te sientes respetadx:

Sientes que no escucha lo que dices y no respeta lo que haces o quieres hacer.

 

8. Hay muchos momentos de conflicto y resulta difícil disfrutar:

Sientes que debes cuidar lo que haces o lo que dices para no molestarle o hacerle sentir mal.

 

9. Tienes que estar detrás de él/ella o por el contrario te sientes asfixiadx por su insistencia:

a)Sientes que eres tú quien suele buscarlx, si no lo haces pueden pasar semanas o meses sin que él/ella dé señales de vida.

b)No respeta tu espacio, te busca insistentemente y le cuesta entender que hagas cosas sin él/ella.

 

10. No puede ser tú mismx:

No te sientes libre y relajadx en la relación.

El  miedo a quedarnos “solxs”, debido a la creencia errónea de que no encontraremos más personas con las que podamos encajar, hace que normalicemos conductas de menosprecio, control o rechazo. Reforzar nuestra autoestima es clave para dejar de conformarnos con relaciones que no nos hacen felices y no nos aportan bienestar.

La falta de habilidades sociales dificulta en muchas ocasiones disfrutar de las relaciones sociales, la inseguridad derivada de no sentirnos capaces de hacer nuevos amigos e introducirnos en grupos y actividades nuevas hace que nos quedemos con “el malo conocido”.  Es fundamental por ello, ser honestxs con nosotrxs mismxs y buscar ayuda cuando nos sentimos atrapadxs en una relación que no nos hace bien y no somos capaces de cortar con ella.

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