Estimular el nervio vago para reducir el estrés y la ansiedad

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El nervio vago es uno de los más importantes y complejos de nuestro organismo y de su funcionamiento dependen además de actos involuntarios como tragar, salivar, pestañear o sudar, otras funciones importantísimas como el control de la frecuencia cardíaca, la tensión arterial, la respiración, la digestión o el funcionamiento del sistema urinario.

¿Por qué regularlo?

El buen funcionamiento del nervio vago nos ayuda a regular el estrés y la ansiedad y favorece la calma. Recibe su nombre del hecho de que las miles de fibras nerviosas que lo forman vagan de un órgano a otro captando señales y conectándolas con el cerebro.

Cuando tenemos un conflicto o nos asustamos por algo, automáticamente se activa el sistema nervioso simpático. Éste pone en marcha el mecanismo de supervivencia ante una situación de estrés. Por suerte, después actúa el nervio vago, que activa el sistema nervioso parasimpático, que nos devuelve a la calma y al estado de reposo. Pero su misión no termina ahí. Este transmisor craneal, el más largo del cuerpo y que tenemos por duplicado, comienza detrás de las orejas, pasa por el cuello, tórax, abdomen y riñones.

Además de implicarse en el control de actos involuntarios como pestañear, tragar, salivar o sudar, participa en otras funciones importantes con efectos sobre la frecuencia cardíaca, la tensión arterial, los pulmones o el tubo digestivo. Cuando se desajusta pueden aparecer síntomas como voz ronca, mareos, acidez o diarrea.

Los estudios demuestran que la estimulación del nervio vago ayuda a tratar la depresión, los trastornos de ansiedad, las migrañas o las enfermedades crónicas inflamatorias.

6 tips para trabajar el nervio vago

  1. ES UN CALMANTE NATURAL. El nervio vago controla tu respuesta a la relajación. Tras una situación de ansiedad, este reacciona utilizando el neurotransmisor Acetilcolina en el intestino, que es tranquilizante, y baja la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Cuando estamos en una situación de estrés continuado, el nervio vago se atrofia, dificultando la relajación.
  2. MEJORA EL DESCANSO. Cada noche, entre las fases 3 y 4 del sueño, las más profundas y reparadoras para músculos, tejidos,  sistema inmunitario y producción de energía, este nervio funciona a tope. En estas etapas se decide la calidad del descanso. De tí depende que repitas estos ciclos cinco o seis veces: trata de dormir ocho horas y de cenar pronto y sin excesos.
  3. UN DIGESTIVO FELIZ. Gracias a la mediación de este transmisor, los alimentos viajan desde la boca a través del resto del tracto digestivo. En el intestino comunica al cerebro los mensajes de las bacterias buenas, que cumplen funciones antiinflamatorias e inmunitarias. Los bífidus y los lactobacillus activan los receptores del buen  humor.
  4. SUBE LAS DEFENSAS. Otra de sus funciones es transmitir señales directas entre el cerebro y el bazo, donde se ubican diferentes tipos de células inmunes listas para liberarse en caso de una infección.
  5. CON EFECTO DETOX. Los riñones filtran y eliminan fluidos y toxinas. Gracias a la información que reciben de este transmisor  neuronal, estos dilatan los vasos sanguíneos y expulsan agua, disminuyendo la presión arterial y generando orina. En el hígado revisa las células hepáticas.
  6. CONTROLA EL PESO. Si después de comer, tardas menos de quince minutos en sentirte llena/o, todo va bien. La saciedad llega cuando tu cerebro recibe señales de las neuronas vagales sobre las grasas que ha penetrado en el hígado. Este nervio también propicia una lenta reducción del azúcar en sangre desde el intestino. El equilibrio en la microbiota es clave.

¿Cómo poner a trabajar el nervio vago?

Practicar estas sencillas tareas ayuda al buen tono del nervio vago.

  • HAZ GÁRGARAS: Activas tres músculos faríngeos. Para que sean más eficaces, aguanta todo lo que puedas.
  • RESPIRA HONDO: Inhala y exhala lenta y profundamente: trata de hacerlo 6 veces por minuto para entrar en modo relax.
  • RÍE A CARCAJADAS: Estimula el diafragma y maneja el control de la frecuencia respiratoria.
  • DÚCHATE CON AGUA FRÍA: Disminuye el estado lucha-huída propio del estrés. Basta con aguantar 30 segundos.
  • CANTURREA: Sirve tararear y decir omm: la vibración estimula los músculos laríngeos.
  • DUERME DE LADO: Y mejor del lado derecho para mantener abiertas las vías respiratorias (bocarriba se cierran).
  • HAZ YOGA O TAICHI: Su practica genera neurotransmisores GABA, que reducen la ansiedad.
  • COME SANO: Elige frutas y verduras, proteína animal de corral y cereales ecológicos que cuidan el intestino.
  • TOMA PROBIÓTICOS: Ingerir bacterias externas bajo prescripción médica mejora la microbiota.

 

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