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Siguiendo con nuestras entradas de blog relacionadas con las heridas del alma, hoy describiremos la herida de abandono. Abandonar a alguien es apartarse de una persona, es decir no desear tener más que ver con él o ella. Los siguientes son algunos ejemplos que pueden reavivar la herida de abandono en el niño/a:

“si la madre se encuentra de pronto ocupada con un nuevo bebé. El sentimiento de abandono será aún  más fuerte si el bebé necesita muchos cuidados porque es enfermizo o padece alguna incapacidad. El niño/a tendrá la impresión de que su madre le abandona continuamente para ocuparse del otro y comenzará a creer que así será siempre, que nunca tendrá a su mama”.

“si sus padres salen a trabajar cada día y tienen poco tiempo para él/ella”

“cuando sus padres le dejan con alguien durante las vacaciones, incluso si se trata de los abuelos”.

“cuando lo llevan al hospital y debe permanecer allí. El niño/a no entiende lo que sucede”.

La herida de abandono se da entre el primer año de vida y los tres años, con el padre del sexo opuesto. Es un niño/a que ha sufrido al no sentirse apoyado por el padre del sexo opuesto con una conexión de amor-afecto. Le ha faltado afecto o ha recibido un cariño frío o distinto de lo que esperaba.

Máscara:  dependiente.

Su gran miedo: la soledad.

Actitudes y comportamientos de la herida activada y de la máscara asociada

  • Tiene dificultades para manejarse por sí mismo/a y la soledad le aterra. Busca la presencia y la atención. Necesita, sobre todo, ser apoyado por su entorno.
  • Sufre con frecuencia una tristeza profunda, estando solo/a o no, sin saber muy bien por qué.
  • Cuando está solo/a, llora durante mucho tiempo, inconsciente de estar compadeciéndose de su propio destino.
  • Provoca, de forma inconsciente, dramas o enfermedades para llamar la atención o dar pena. Desarrolla una actitud victimista y cree que sus males se deben a su mala suerte.
  • Empatiza fácilmente con los demás. Se identifica con sus emociones y sus sufrimientos pero los utiliza para darles la vuelta y atraer la atención hacia sí mismo/a.
  • Exhibe un lado teatral, a menudo dramático, en su forma de expresarse, con el fin de llamar la atención. Cuando está en grupo, le encanta hablar de sí mismo. Lo lleva siempre todo a su terreno.
  • Se agarra físicamente a los demás. Tiene dificultades para hacer o decidir algo solo/a.
  • Pide consejos o la opinión de otras personas y es capaz de hacerse pasar por inútil con tal de recibir ayuda, pero no porque no sepa o pueda hacer algo. Después, es muy probable que no siga los consejos que le han dado puesto que lo único que buscaba era atención.
  • Cuando hace algún favor o cuida de alguien, es con la esperanza de que se ocupen de él/ella a cambio.
  • Tiene altibajos: un día está alegre y otro triste. Sus emociones le desestabilizan con facilidad.
  • Tiene dificultad para terminar sus relaciones: hace malabarismos para no quedarse solo/a.
  • Cree que una prueba de amor es que la otra persona esté siempre de acuerdo con él/ella.
  • En presencia de una persona enfadada o agresiva, se bloquea y se convierte en un niño/a asustado/a.
  • A medida que envejece, se angustia cada vez más ante la idea de quedarse solo/a. Elige mantener una situación difícil antes que estar sin compañía.
  • Suele usar las siguientes palabras y expresiones: solo/a, ausente, no soporto, nadie me deja plantado/a, abandono, etc.

Características

De los cinco tipos, la persona dependiente es la más propensa a convertirse en víctima. Existen grandes posibilidades de que uno de sus padres, o incluso ambos, también lo sean. Una víctima es una persona que crea todo tipo de problemas en su vida , pero especialmente problemas de salud para llamar la atención. Esto responde a las necesidades de la persona dependiente, que cree que nunca recibe suficiente atención.

La persona dependiente es una persona que dramatiza mucho: el más mínimo incidente adquiere proporciones gigantescas. Por ejemplo, si su pareja no llama para avisarle que llegará tarde, piensa lo peor  y no comprende por qué le hace sufrir tanto al no llamar. No considera que lo que vive sean problemas, ya que estas situaciones le aportan  el beneficio de tener atención, lo que le evita sentirse abandonado/a.

La persona dependiente también le suele gustar desempeñar el papel de salvador/a. Cuando hace muchas cosas por otras personas, su objetivo es que le halaguen, pues esto último le hace sentir importante. Son personas que sufren altibajos a menudo. Durante algún tiempo se sienten felices y todo marcha bien, pero de pronto se sienten malhumoradas y tristes. Incluso suelen preguntarse por qué se sienten así si ho hay motivo aparente para ello. Si profundiza en el sentimiento, descubrirá que es por temor a la soledad.

 

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Fragmento extraído del libro “La sanación de las cinco heridas” de Lise Bourbeau.

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